El Bizantino
s. VI d.C
La arquitectura bizantina se caracteriza principalmente por su enfoque religioso, prestando especial atención al interior, mientras que los exteriores son bastante sobrios.
El único conjunto arquitectónico civil significativo es el Magnum Palatio, que en realidad funcionaba como una ciudadela fortificada que albergaba palacios imperiales, instalaciones militares, edificios públicos y alrededor de treinta iglesias.

La expansión de las actividades de beneficencia llevó a la necesidad de construir edificios dedicados a estas funciones, como hospitales y orfanatos, con capacidad para alojar entre 100 y 200 camas.
Se modificaron los ejes viales para facilitar la conexión entre los edificios religiosos, como iglesias, martirios y monasterios urbanos.
Se utilizaba con frecuencia la piedra, especialmente aquella que se había extraído de edificios más antiguos, ya sea por la urgencia o por motivos de economía.
Justiniano, emperador bizantino, construyó Santa Sofía, que simboliza la unión entre el imperio y la Iglesia. La iglesia combina la planta central de edificios romanos con cúpula y basílicas. Aunque su cúpula no es tan grande como la del Panteón, fue un logro técnico, reforzada con contrafuertes debido a grietas.

Las pechinas cóncavas permiten la transición entre la base circular de la cúpula y la rectangular. En el interior, se buscaba crear una imagen mística del cielo, utilizando mosaicos y luz tenue para recrear un cielo en la tierra. La arquitectura bizantina es simbolismo.
Por otra parte, cabe destacar la arquitectura militar:
- Las ciudades existentes se reducen y las nuevas se desarrollan en áreas pequeñas para concentrar recursos y mejorar la defensa.
- Se adopta un estilo de vida defensivo, especialmente en las periferias del imperio.
- La importancia de los sistemas defensivos y de agua es notable.
- Los bizantinos introdujeron innovaciones en la arquitectura militar, como matacanes y persianas para proteger accesos.
- Justiniano implementó un programa para reforzar las ciudades, restaurando murallas y creando centros fortificados, transformando las ciudades en plazas fuertes militares.

