18. Siglo XX

Siglo XX

A partir del siglo XIX, surgieron varias corrientes arquitectónicas.

El Art Nouveau, también conocido como Modernismo, Liberty o Jugendstil, surgió a finales del siglo XIX en un contexto de bienestar burgués. Se caracteriza por líneas limpias y curvas inspiradas en la naturaleza, así como por una simplificación geométrica hacia la bidimensionalidad. A pesar de su ruptura con el pasado, incorpora elementos del japonismo, simbolismo romántico y la producción artesanal influenciada por Ruskin y Morris, conectándose con el medievalismo.

Este modernismo lo podemos ver en varias ciudades de nuestro país, como en Valencia con la estación del Norte, o en Cataluña con el famoso Antonio Gaudí y sus formas extravagantes.

Existió una fuerte influencia de diversas culturas en las expresiones artísticas, destacando las Vanguardias como movimientos que proponen nuevos enfoques. Después de la Primera Guerra Mundial, estas corrientes se distancian de la realidad, buscando provocar y ridiculizar la cultura occidental a través de movimientos como el dadaísmo y el surrealismo.

Aparecen el Expresionismo, Cubismo y Futurismo (1900-1914)

Comenzando por el expresionismo, tenemos a a Gaudí con la Casa Milá; o a Mendelshon con la Torre Einstein, donde la estructura escultórica y monolítica parece rendir homenaje a su futuro usuario.

Por otro lado tenemos el cubismo, con nuestro querido Le Corbusier, desarrollando conceptos como la promenade architecturale, donde el tiempo y el movimiento influyen en la percepción del espacio, junto con el uso de monocromías y puntos de observación múltiples.

Por último tenemos el futurismo, dónde se enfatiza el movimiento y la mutación del espacio a través del tiempo, utilizando tecnología, líneas horizontales y oblicuas para expresar velocidad y dinamismo. Ejemplos destacados son las obras de Niemeyer y Sant’Elia.