Protohistoria
4.000 – 3.000 a.C
La protohistoria es el período de transición entre la prehistoria y la historia, caracterizado por la aparición de las primeras civilizaciones que comienzan a desarrollar sistemas de escritura, aunque no siempre se encuentran registros escritos abundantes. En este contexto, la arquitectura protohistórica refleja las primeras manifestaciones de construcción organizada, adaptada a las necesidades de las comunidades humanas de la época.
Las estructuras arquitectónicas de este período suelen estar influenciadas por factores como el entorno geográfico, los materiales disponibles y las necesidades sociales o religiosas. Por ejemplo, en la protohistoria se encuentran dólmenes, menhires y cromlechs, que son construcciones megalíticas asociadas a rituales funerarios o ceremoniales. Estas obras muestran un avance significativo en la organización y la capacidad técnica de las sociedades protohistóricas.



Además, en algunas regiones se desarrollaron asentamientos fortificados con murallas y viviendas de piedra o adobe, evidenciando una preocupación por la defensa y la vida comunitaria.
El zigurat es una estructura arquitectónica conocida de la época. Estas construcciones eran templos escalonados que servían como centros religiosos y políticos. Su diseño consistía en plataformas superpuestas que se elevaban hacia el cielo, simbolizando la conexión entre los dioses y los humanos.

El zigurat más famoso es el de Ur, dedicado al dios lunar Nanna. Estas estructuras no solo tenían un propósito espiritual, sino que también reflejaban la organización social y tecnológica de la época. Los zigurats estaban construidos con ladrillos de barro y adobe, materiales abundantes en la región, y su construcción requería una planificación avanzada y mano de obra